Un refugio único junto a Pamplona

Un refugio único junto a Pamplona

Bienvenido a un espacio con una personalidad marcada desde el primer instante. Nuestra casa es un ejemplo de arquitectura singular y geobiológica, basada en el principio de «vivir sobre suelos sanos». Construida íntegramente con materiales nobles y naturales, la diferencia se percibe nada más entrar: el ambiente huele de forma distinta y te envuelve en una inmediata sensación de bienestar.

Un mirador privado sobre el pulmón de Pamplona situada en la falda del Monte Ezkaba (895m), en la serena localidad de Artica, esta casa se alza como el balcón perfecto hacia la naturaleza navarra. Este monte es el auténtico pulmón de la ciudad, ofreciendo una desconexión total a tan solo 10 minutos de los servicios y el vibrante centro de Pamplona.

Inmersión en la naturaleza y el relax

El entorno invita a disfrutar de grandes y magníficos paseos naturalísticos, tanto a pie como en bicicleta. Los senderos que nos rodean están colmados de robles, bojes y pinos, un hábitat donde conviven en libertad conejos, zorros, corzos y otros tipos de mamíferos, además de todo tipo de aves.

Para los momentos de introspección, el interior del hogar y sus rincones exteriores —jardín, porches y terrazas— son espacios de relax y tranquilidad absoluta. Son lugares diseñados para leer un buen libro o mantener una conversación sosegada, siempre acompañados de unas vistas excepcionales.

En La casa de las Piedras Ciclópeas, se puede convivir con una cuidada selección de obras de autores de gran renombre, integrando la cultura en el descanso. Muestra de ello, es una escultura de Carlos Ciriza, referente de la escultura navarra con una gran proyección internacional, que dialoga con el agua en la zona de la piscina como muestra del amor de los propietarios por la cultura local.